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Actualizado: 22 de julio de 2026
Cuando el calor aprieta en Madrid, la Sierra Norte ofrece una alternativa marcada por los bosques, la montaña y los cursos de agua. Cascadas, chorreras y pequeños saltos permiten organizar rutas de senderismo por algunos de los paisajes más atractivos de la comarca.
Desde recorridos familiares hasta excursiones de nivel medio que exigen preparación, estos siete enclaves muestran diferentes caras del territorio: pinares, robledales, formaciones de granito, arroyos de montaña y rincones poco frecuentados.
Sin embargo, conviene tener presente una cuestión fundamental: el caudal depende de las lluvias y del deshielo. Aunque estos parajes conservan su interés paisajístico durante todo el año, en pleno verano algunas cascadas pueden presentar muy poca agua o encontrarse prácticamente secas.
| Enclave | Municipio | Tipo de excursión |
|---|---|---|
| Chorrera de los Litueros | Somosierra | Aproximación corta, con terreno rocoso |
| Cascada del Purgatorio | Rascafría | Ruta prolongada de dificultad media |
| Chorrera de San Mamés | Navarredonda y San Mamés | Ruta media entre robledales y pinares |
| Cascada de Mojonavalle | Canencia | Acceso más sencillo por senda ecológica |
| Cascada del Cancho | Navalafuente | Escapada corta desde el municipio |
| Cascada de Rovellanos | Canencia | Enclave poco conocido y más solitario |
| Cascada de Cancho Litero | Villavieja del Lozoya | Ruta media con orientación más compleja |
En el extremo norte de la Comunidad de Madrid se encuentra uno de los saltos de agua más impresionantes de la región. La Chorrera de los Litueros se forma cuando las aguas del arroyo del Caño se encajonan entre las Peñas del Chorro, creando una sucesión de saltos y una llamativa cola de caballo.
El arroyo nace en las laderas del pico Tres Provincias, también conocido como Cebollera Vieja. Sus aguas, junto con las del arroyo de las Pedrizas, contribuyen al nacimiento del río Duratón.
La aproximación comienza en las inmediaciones de Somosierra, siguiendo la antigua carretera N-I durante aproximadamente un kilómetro antes de tomar el camino de acceso.
Aunque la distancia no es especialmente larga, los últimos metros pueden presentar piedras sueltas, desniveles y zonas resbaladizas. No resulta conveniente aproximarse al borde de las rocas ni abandonar los senderos más reconocibles.
La Cascada del Purgatorio es uno de los destinos naturales más conocidos del Valle Alto del Lozoya. Se forma en el arroyo del Aguilón, cuyas aguas atraviesan un estrechamiento entre paredes rocosas antes de precipitarse en varios saltos.
La ruta habitual comienza en el entorno del Monasterio de Santa María de El Paular, cruza el Puente del Perdón y avanza entre pinares y espacios abiertos hasta alcanzar el mirador situado frente a la cascada.
La caminata requiere aproximadamente dos horas a paso tranquilo, dependiendo del punto de salida, el itinerario elegido y las condiciones físicas del excursionista. La distancia, la exposición al sol en algunos tramos y las temperaturas estivales hacen recomendable comenzar a primera hora de la mañana.
Su popularidad también provoca una elevada afluencia durante fines de semana y festivos. Para disfrutar del recorrido con mayor tranquilidad, conviene evitar las horas centrales del día.
La Chorrera de San Mamés se encuentra dentro del término municipal de Navarredonda y San Mamés y forma parte del arroyo del Chorro, afluente del río Lozoya.
El agua cae por un resalte rocoso de aproximadamente 30 metros, a unos 1.470 metros de altitud. Aunque el arroyo mantiene presencia de agua durante buena parte del año, el momento más espectacular suele coincidir con el deshielo y el final de la primavera.
Es posible llegar desde San Mamés o desde Navarredonda. Una de las opciones más completas es la ruta circular que conecta ambos núcleos y atraviesa zonas rurales, robledales y pinares.
El recorrido circular ronda los 12 kilómetros, presenta un desnivel cercano a los 390 metros y requiere alrededor de cuatro horas. Es una ruta de nivel medio que exige calzado apropiado, agua suficiente y cierta experiencia caminando por la montaña.
La Chorrera de Mojonavalle se encuentra en el Puerto de Canencia y recibe las aguas del arroyo del Sestil del Maillo, nacido en la ladera del pico Perdiguera.
Su caída, cercana a los 30 metros, se desliza sobre una amplia pared de roca rodeada por uno de los bosques más singulares de la Sierra Norte. Abedules, tejos, acebos y pinos convierten el recorrido en una experiencia especialmente atractiva incluso cuando el caudal es reducido.
El acceso se realiza siguiendo la senda ecológica que parte de las inmediaciones del Puerto de Canencia. Por su trazado y longitud, es una de las propuestas más asequibles de esta selección, aunque no deben subestimarse el calor, las piedras sueltas ni las zonas húmedas.
En verano, el verdadero protagonista puede ser el bosque más que la cascada, cuyo aspecto dependerá directamente de las precipitaciones acumuladas.
La Cascada del Cancho se encuentra muy cerca del núcleo urbano de Navalafuente. El acceso sigue inicialmente el curso del arroyo Gargüera antes de desviarse y ascender hacia la zona de los saltos de agua.
No tiene las dimensiones de Litueros, San Mamés o Mojonavalle, pero ofrece un entorno agradable de vegetación de ribera y formaciones rocosas. Su proximidad al municipio permite plantear una escapada más breve y combinarla con un paseo por Navalafuente.
Precisamente por tratarse de un salto pequeño, su caudal puede descender considerablemente durante los periodos secos. La visita debe plantearse como un paseo natural y no como la búsqueda de una gran cascada permanente.
También conocida como Chorrera de Matallana, la Cascada de Rovellanos se localiza en el municipio de Canencia, en la umbría de la Cabeza de la Braña.
El salto, de aproximadamente diez metros, se forma en el arroyo del Hortigal antes de alcanzar la presa del Batán. Posteriormente, sus aguas se unen al arroyo de Matallana y continúan hacia el río Canencia.
Es uno de los enclaves menos conocidos de esta selección y una alternativa interesante para quienes buscan un paisaje más tranquilo. Su aislamiento obliga, sin embargo, a preparar mejor el recorrido y no depender exclusivamente de la cobertura del teléfono móvil.
Como sucede en el resto de cascadas, el verano no garantiza un caudal abundante. Rovellanos alcanza algunas de sus imágenes más llamativas durante los periodos lluviosos y en invierno, cuando el hielo puede transformar completamente el paisaje.
La Cascada de Cancho Litero se encuentra al noroeste de Villavieja del Lozoya, en la ladera de los Montes Carpetanos. Las aguas del arroyo de Cancho Litero forman un salto de unos diez metros que cae sobre una amplia poza rodeada de pinos, rocas y vegetación.
Es uno de los parajes más solitarios de la Sierra Norte, pero también uno de los que requiere mayor preparación. La ruta propuesta desde la Plaza Mayor de Villavieja alcanza aproximadamente 6,6 kilómetros solo de ida, por lo que el recorrido completo puede superar los 13 kilómetros.
El itinerario presenta unos 358 metros de desnivel y se considera de dificultad media. El último tramo no se encuentra completamente señalizado, incluye senderos marcados con hitos y obliga a descender con precaución entre rocas y pendientes pronunciadas.
No debe confundirse con la Cascada del Cancho de Navalafuente: son dos enclaves diferentes y están situados en municipios distintos.
La presencia de pozas bajo algunas cascadas puede resultar tentadora, especialmente durante los días más calurosos. Sin embargo, estos siete enclaves no deben interpretarse como zonas recreativas de baño.
Las cascadas y pozas mencionadas no figuran entre los espacios naturales oficialmente censados para esta actividad. La calidad del agua no está controlada y pueden existir corrientes, rocas ocultas, cambios bruscos de profundidad y fondos resbaladizos.
En espacios protegidos, además, el baño puede estar expresamente prohibido para preservar los ecosistemas acuáticos. Las Presillas, en Rascafría, es el único punto autorizado para el baño situado en la Sierra Norte, siempre sujeto a los controles y condiciones establecidos para cada temporada.
Estas excursiones pueden convertirse en magníficos planes estivales, pero recorrerlas con temperaturas elevadas exige adoptar precauciones adicionales:
También es recomendable comprobar posibles restricciones de acceso, avisos por riesgo de incendio y el estado de los senderos antes de desplazarse.
Litueros, Purgatorio, San Mamés, Mojonavalle, Cancho, Rovellanos y Cancho Litero muestran que el agua también ha modelado algunos de los paisajes más singulares de la Sierra Norte.
En verano, la aventura no consiste necesariamente en encontrar grandes cascadas cargadas de agua. El verdadero atractivo está en recorrer los bosques, conocer los pueblos, disfrutar del aire de montaña y descubrir un territorio que cambia completamente con cada estación.
La naturaleza ofrece refugios incomparables frente al calor, pero también exige responsabilidad, prudencia y respeto.