La DGT ya usa en Madrid sus nuevos radares remolque: están en la A-1 y la A-6 y pueden multar durante días sin que haya agentes
Los nuevos radares móviles tipo remolque ya están operando en carreteras de Madrid. La Dirección General de Tráfico ha comenzado a desplegar este sistema de vigilancia en dos grandes accesos a la capital: la A-1 y la A-6, donde ya han sido detectados en tramos con velocidad reducida.
Se trata de un dispositivo diferente a los radares tradicionales. No está fijado a una estructura permanente ni necesita un coche patrulla cerca para funcionar. Puede permanecer varios días junto a la carretera, registrar cientos de infracciones y trasladarse después a otro punto sin previo aviso.
La llegada de este sistema supone un nuevo paso en la estrategia de vigilancia de velocidad de la DGT, en un momento en el que las multas por exceso de velocidad siguen siendo las más numerosas de todo el sistema sancionador español.
Dónde están los nuevos radares remolque de Madrid: A-1 y A-6
El primer radar remolque detectado en Madrid se ha localizado en la A-1, en el entorno de El Molar y Pedrezuela, aproximadamente en la salida 45 en sentido Madrid.
El dispositivo está situado en un tramo donde actualmente existe limitación temporal por obras, con velocidad máxima fijada en 100 km/h, una circunstancia en la que la DGT está reforzando especialmente la vigilancia.
El segundo equipo ha sido localizado en la A-6, a la altura de Las Rozas, también en una zona donde la velocidad máxima habitual de la autovía ha sido reducida.
En ambos casos se trata de ubicaciones con tráfico intenso y con un comportamiento repetido: muchos conductores mantienen velocidades de circulación superiores al nuevo límite pese a la señalización temporal.
La principal novedad es que estos radares no tienen una ubicación fija.
Pueden retirarse de una carretera y aparecer en otra en cuestión de horas, ya que están montados sobre una estructura remolcada que permite moverlos fácilmente.
Ese factor móvil es precisamente lo que los convierte en una herramienta especialmente eficaz para la DGT en campañas de control puntuales.
Cómo funciona un radar remolque: por qué puede multar sin presencia policial
Aunque externamente parece un pequeño remolque aparcado en el arcén, en realidad el sistema es un radar completamente autónomo.
Dentro incorpora un cinemómetro homologado capaz de medir la velocidad de varios vehículos al mismo tiempo.
Cuando detecta una infracción, el dispositivo toma automáticamente una imagen del vehículo y envía la información al centro de gestión donde se tramita la sanción.
Todo el proceso funciona sin necesidad de agentes presentes.
Su tecnología permite:
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medir velocidad en varios carriles simultáneamente;
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trabajar de forma autónoma durante varios días;
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enviar datos mediante conexión remota;
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operar incluso en condiciones meteorológicas adversas.
Algunos modelos equivalentes utilizados en Europa pueden mantenerse activos hasta dos semanas sin intervención directa.
Eso convierte al radar remolque en una mezcla entre radar fijo y radar móvil: tiene la autonomía del primero y la flexibilidad del segundo.
Además, al no requerir obra civil ni instalación permanente, puede utilizarse rápidamente en zonas sensibles como:
Por qué la DGT los está colocando precisamente en zonas de obras
La elección de los primeros puntos no es casual.
La DGT lleva tiempo señalando que los tramos en obras concentran un elevado riesgo porque muchos conductores no reducen realmente la velocidad pese a la señalización temporal.
En esos puntos conviven varios factores de riesgo:
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reducción brusca de carriles;
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presencia de trabajadores;
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cambios temporales de trazado;
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menor margen de reacción.
La velocidad sigue siendo uno de los factores presentes en una parte importante de los accidentes mortales en carretera, por lo que estos radares se están utilizando precisamente donde la reducción del límite tiene más sentido operativo.
Cuánto dinero recaudan los radares en España: cifras actualizadas
La recaudación por multas de tráfico en España volvió a situarse en cifras muy elevadas durante 2025, manteniéndose por encima de los 500 millones de euros anuales.
La mayor parte del volumen sancionador procede de los excesos de velocidad.
Solo los radares generan millones de denuncias cada año y concentran el grueso del sistema sancionador automático.
El reparto aproximado por tipo de control se estructura así:
Radares fijos y de tramo
Siguen siendo los sistemas que más denuncias generan.
Su funcionamiento continuo en carreteras con tráfico elevado hace que acumulen la mayor parte de expedientes.
Radares móviles
Incluyen coches camuflados, trípodes y ahora radares remolque.
En los últimos años han aumentado su peso porque permiten actuar en puntos variables.
Cámaras de cinturón y móvil
Han ganado protagonismo desde que la DGT amplió su red de vigilancia automática.
Detectan dos infracciones muy concretas:
Vigilancia aérea
Los helicópteros Pegasus y drones siguen operativos, aunque generan menos volumen sancionador que los radares terrestres.
Los radares que más multan en Madrid siguen siendo otros… por ahora
Aunque los nuevos radares remolque llaman mucho la atención, los que siguen liderando las sanciones en Madrid son radares fijos ya consolidados.
Entre los puntos con mayor volumen de denuncias aparecen habitualmente:
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varios tramos de la M-30;
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accesos radiales con tráfico intenso;
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algunos puntos de la A-4 y A-5;
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radares de tramo metropolitanos.
La diferencia es que esos radares son conocidos por muchos conductores.
En cambio, el radar remolque introduce un elemento nuevo: la incertidumbre.
Su ubicación puede cambiar y eso impide que el conductor relaje la velocidad al superar un único punto conocido.
La nueva estrategia de la DGT: menos previsibilidad y más movilidad
Todo apunta a que Madrid será uno de los territorios donde más crecerá este tipo de vigilancia.
La DGT busca con estos dispositivos una combinación clara:
La A-1 y la A-6 son solo el inicio.
A partir de ahora, estos radares podrán aparecer en cualquier otro tramo donde Tráfico considere necesario reforzar el control.
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