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España ha entrado en una de las fases más complicadas de la campaña de incendios forestales de 2026. Los fuegos de La Mierla y Selas, en Guadalajara; Orés, en Zaragoza; Brieva, en Segovia; Ejulve, en Teruel; Lozoyuela, en la Sierra Norte de Madrid, y la tragedia de Los Gallardos, en Almería, muestran las diferentes caras de un problema que no puede explicarse con una única causa.
Puede existir una negligencia, una acción intencionada, un accidente eléctrico o una ignición producida por una máquina agrícola. Pero que ese foco inicial termine convertido en un gran incendio depende de otros factores: el estado de la vegetación, la continuidad del combustible, el viento, la humedad, las temperaturas, la orografía, la capacidad de respuesta y la proximidad de poblaciones.
El caso de La Mierla representa con especial claridad esa diferencia. La investigación preliminar se ha centrado en unos trabajos agrícolas y una cosechadora, pero la dimensión adquirida por el incendio está relacionada con un comportamiento extremo del fuego que durante varias jornadas superó la capacidad de ataque directo.
Mientras los equipos de emergencia trataban de defender pueblos y contener las llamas, comenzó otra batalla: la de las declaraciones políticas, las acusaciones cruzadas y la búsqueda de responsables antes de que las investigaciones técnicas, administrativas y judiciales hayan concluido.
El incendio forestal de La Mierla fue detectado a las 13:55 horas del jueves 16 de julio de 2026. El fuego comenzó en la Sierra Norte de Guadalajara y avanzó rápidamente hacia una extensa zona de monte y poblaciones rurales.
A 22 de julio, la estimación autonómica situaba la superficie afectada en torno a las 32.000 hectáreas, con un perímetro superior a los 120 kilómetros. Se ha convertido en el mayor incendio registrado en Castilla-La Mancha y en uno de los más extensos de la serie histórica española.
El incendio continúa activo y en Situación Operativa 2, aunque la Junta de Castilla-La Mancha anunció su entrada en una fase de estabilización. Esto no significa que esté controlado o extinguido: todavía deben consolidarse el perímetro, enfriar puntos calientes y evitar reproducciones. MITECO seguía registrándolo como activo el 22 de julio.
| Fecha | Evolución principal |
|---|---|
| 16 de julio | El fuego es detectado a las 13:55. Se evacúan La Mierla, Muriel y un campamento de Umbralejo. Se activa la Situación Operativa 2 y se solicita la intervención de la UME. |
| 17 de julio | La superficie supera las 2.000 hectáreas. Siete núcleos están evacuados y unas 260 personas permanecen fuera de sus casas. Participan medios de Infocam, MITECO y UME. |
| 18 de julio | El incendio alcanza aproximadamente 9.000 hectáreas y obliga a evacuar 16 localidades. Unas 700 personas están afectadas. El frente presenta comportamiento extremo. |
| 19 de julio | La estimación asciende a unas 18.000 hectáreas y el perímetro ronda los 100 kilómetros. Se ordenan nuevos confinamientos y evacuaciones. |
| 20 de julio | El fuego supera las 26.000 hectáreas, el perímetro rebasa los 120 kilómetros y alrededor de 1.200 personas permanecen evacuadas. |
| 21 de julio | La superficie se sitúa entre 30.000 y 32.000 hectáreas. En el momento de máxima emergencia se habían evacuado 34 núcleos de población. El dispositivo empieza a trabajar de forma más ofensiva en algunos sectores. |
| 22 de julio | La Junta anuncia una fase de estabilización y comienza el retorno progresivo a varias localidades. El incendio continúa activo y las estimaciones siguen siendo provisionales. |
La cronología se ha reconstruido con información de Infocam, la Junta de Castilla-La Mancha, el MITECO y los balances difundidos por RTVE, El País y La Moncloa.
Los responsables del operativo describieron avances de hasta 50 hectáreas por hora y velocidades del frente próximas a 60 metros por minuto durante las fases más adversas. Las llamas llegaron a atravesar cortafuegos de decenas de metros, mientras las continuas reactivaciones obligaban a proteger prioritariamente las poblaciones.
Entre las circunstancias que complicaron la extinción destacan:
En los momentos de máxima actividad llegaron a intervenir cerca de 400 profesionales simultáneamente, hasta 29 medios aéreos y alrededor de 200 efectivos de la UME. Estas cantidades variaron diariamente por los relevos y la redistribución de recursos.
El fuego obligó a evacuar hasta 34 núcleos de población y afectó temporalmente a unas 1.200 personas. No se habían comunicado fallecimientos ni heridos graves vinculados directamente al incendio hasta la actualización del 22 de julio.
La protección de los cascos urbanos fue una de las prioridades del operativo. Aunque se produjeron daños en instalaciones rurales, explotaciones, terrenos agrícolas, pastos e infraestructuras, todavía no existe un inventario oficial definitivo que permita valorar las pérdidas.
Una parte muy importante del terreno afectado se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, que ocupa aproximadamente 117.000 hectáreas. Las primeras estimaciones indicaron que alrededor del 90 % de la superficie quemada en los primeros días pertenecía al parque. Con la evolución posterior, el fuego habría afectado aproximadamente a una cuarta parte del conjunto del espacio protegido.
Los hayedos de Tejera Negra no habían resultado alcanzados, según las informaciones disponibles el 22 de julio, pero será necesario realizar una cartografía de severidad para conocer qué masas forestales, hábitats y especies han sufrido daños. La evaluación inicial publicada por La Vanguardia advierte del valor de los bosques relictos, fresnedas, abedulares, pinares y otras formaciones de la zona.
Los riesgos posteriores incluyen erosión, pérdida de suelo fértil, arrastre de cenizas a ríos y embalses, alteración de hábitats, dificultades para la ganadería y un golpe importante al turismo rural.
La hipótesis inicial sitúa el origen en unos trabajos agrícolas con una cosechadora. La Guardia Civil abrió una investigación para identificar la máquina, las personas presentes y el cumplimiento de las medidas preventivas.
Eso no permite afirmar todavía quién fue responsable ni si existió negligencia.
En la zona regía un Índice Potencial de Propagación “muy alto”. La normativa permitía determinados trabajos agrícolas antes de las 14:00 y contemplaba condiciones adicionales para continuar posteriormente. El incendio fue detectado cinco minutos antes de esa hora.
Vox sostiene que la explotación relacionada con el caso tenía una cuba de agua, un tractor con apero y más medios preventivos de los exigidos. La Consejería de Desarrollo Sostenible defendió, por su parte, que las limitaciones asociadas al índice de propagación son medidas de seguridad y que corresponde a la Guardia Civil determinar si se cumplieron correctamente.
Por tanto, a fecha de esta publicación:
Selección de incendios especialmente relevantes por superficie, evacuaciones o consecuencias humanas:
| Incendio | Superficie provisional | Consecuencias y situación |
|---|---|---|
| La Mierla, Guadalajara | Unas 32.000 ha | Hasta 34 núcleos evacuados y unas 1.200 personas desplazadas. Activo y en fase de estabilización el 22 de julio. |
| Orés–Cinco Villas, Zaragoza | Alrededor de 14.000 ha | Varios municipios evacuados. Estabilizado tras varios días de comportamiento extremo. |
| Los Gallardos, Almería | Unas 7.000 ha | Trece fallecidos, heridos y más de un millar de evacuados. La investigación sobre el origen y la gestión de las alertas continúa. |
| Brieva, Segovia | Unas 3.000 ha | Situación Operativa 2, evacuación de varias localidades y cortes de carreteras. Evolución favorable el 22 de julio. |
| Selas, Guadalajara | Unas 2.600 ha | Seis municipios evacuados, activación de la UME y situación de emergencia por la proximidad a poblaciones. |
| Ejulve, Teruel | Unas 1.400 ha | Evacuaciones y amplio despliegue terrestre y aéreo. Evolución favorable. |
| Lozoyuela, Madrid | Unas 770 ha en el primer perímetro consolidado | Campamentos evacuados, localidades confinadas y cortes de la A-1. Se investiga un posible origen intencionado. |
En el incendio de Lozoyuela, la cifra final todavía puede variar. La Comunidad de Madrid activó la Situación Operativa 2 el 16 de julio y la rebajó al nivel 1 al día siguiente. El caso es especialmente relevante para la Sierra Norte de Madrid por los daños en pastos, explotaciones ganaderas y reservas de alimento.
El último avance oficial comparable del Ministerio para la Transición Ecológica se cerró el 12 de julio de 2026, cuatro días antes de La Mierla. Por tanto, todavía no incorpora ese incendio ni buena parte de los grandes fuegos posteriores.
| Indicador | 2025 | Media 2021-2025* | Media 2016-2025 | 2026 | Variación frente a 2025 |
|---|---|---|---|---|---|
| Conatos, menos de 1 ha | 2.486 | 2.850 | 2.972 | 3.554 | +43,0 % |
| Incendios de 1 ha o más | 1.144 | 1.550 | 1.744 | 1.875 | +63,9 % |
| Total de siniestros | 3.630 | 4.400 | 4.716 | 5.429 | +49,6 % |
| Superficie arbolada | 3.784 ha | 16.843 ha | 12.111 ha | 12.716 ha | +236,0 % |
| Matorral y monte abierto | 12.694 ha | 26.410 ha | 23.738 ha | 35.028 ha | +175,9 % |
| Pastos y dehesas | 7.655 ha | 4.742 ha | 4.414 ha | 13.419 ha | +75,3 % |
| Superficie forestal total | 24.133 ha | 47.996 ha | 40.263 ha | 61.163 ha | +153,4 % |
| Grandes incendios, más de 500 ha | 7 | 10 | 8 | 18 | +157,1 % |
*La media de cinco años ha sido calculada a partir de la serie anual incluida por el propio Ministerio para el mismo periodo de cada año.
Los datos muestran que, antes incluso de La Mierla, en 2026 ya se había quemado un 153 % más de superficie forestal que en el mismo periodo de 2025 y un 52 % más que la media de la década. El número de grandes incendios era más del doble de la media decenal. Avance oficial del MITECO hasta el 12 de julio.
El seguimiento satelital de EFFIS elevaba la superficie quemada en España a cerca de 120.000 hectáreas el 22 de julio. Esta estimación sí incluye los incendios posteriores, pero no debe sumarse ni compararse directamente con el avance del Ministerio: EFFIS utiliza detección satelital y cartografía principalmente incendios de unas 30 hectáreas o más, mientras que la estadística española se construye con partes autonómicos de todos los siniestros. Portal estadístico de EFFIS-Copernicus.
Como referencia, 2025 terminó con 354.746 hectáreas forestales afectadas y 63 grandes incendios, convirtiéndose en el año con mayor superficie quemada de la última década. Eso significa que la situación de 2026 es muy grave para estas fechas, pero todavía no permite afirmar cómo terminará el año. Balance provisional completo de 2025.
El avance semanal del Ministerio no ofrece una clasificación actualizada por comunidad autónoma, sino por grandes regiones forestales. Hasta el 12 de julio, la superficie forestal quemada se distribuía así:
Después de esa fecha, los incendios de Guadalajara, Zaragoza, Segovia, Teruel, Madrid y Almería han cambiado sustancialmente el mapa. Elaborar una clasificación autonómica combinando fuentes distintas produciría una comparación engañosa.
Los avances de 2026 no incluyen todavía una clasificación de causas. Investigar una ignición requiere localizar el punto de inicio, analizar indicios, maquinaria, tendidos eléctricos, rayos y testimonios. Ese trabajo puede prolongarse durante meses.
La última estadística nacional definitiva disponible en el portal del MITECO corresponde a 2021. En ella, el 83,8 % de los siniestros se relacionó con acción humana, agrupando accidentes, negligencias e incendios intencionados. Acción humana no significa necesariamente intención criminal.
No es riguroso aplicar ese porcentaje histórico a los incendios de 2026 ni afirmar que un determinado porcentaje actual ha sido provocado. El propio MITECO advierte que la estadística definitiva necesita un largo proceso de recopilación y depuración.
Una cosechadora, una colilla, un tendido eléctrico, una quema descontrolada, un rayo o una acción intencionada pueden iniciar el fuego. Sin embargo, su transformación en un gran incendio depende del paisaje y de las condiciones existentes.
Calor, sequedad y viento. Las temperaturas altas reducen la humedad de la vegetación. El viento aporta oxígeno, inclina las llamas y transporta pavesas capaces de generar nuevos focos.
Continuidad del combustible. Cuando matorral, pastos secos y masas forestales forman una superficie continua, el fuego encuentra pocos obstáculos.
Abandono rural. La desaparición de cultivos, aprovechamientos forestales y ganadería extensiva permite que aumente la biomasa disponible. El CSIC relaciona el abandono de usos agrarios con una mayor superficie potencialmente expuesta a grandes incendios.
Interfaz urbano-forestal. Las urbanizaciones y pequeños pueblos rodeados de vegetación multiplican el riesgo para las personas y obligan a retirar recursos del frente para defender viviendas.
Cambio climático. No enciende por sí mismo una cosechadora ni provoca una acción criminal, pero aumenta la frecuencia de episodios de calor extremo, sequedad atmosférica y condiciones propicias para fuegos de alta intensidad.
Gestión forestal insuficiente o inadecuada. No se trata de “limpiar” indiscriminadamente los montes. La prevención necesita tratamientos selectivos, discontinuidades, mosaicos agroforestales, pastoreo, aprovechamiento de biomasa, quemas prescritas y protección de los valores ecológicos.
Las orientaciones estratégicas del MITECO y los trabajos del CSIC sobre incendios forestales coinciden en la necesidad de gestionar el combustible y adaptar los paisajes a incendios cada vez más extremos.
La dimensión política apareció cuando diferentes medios publicaron que Rubén Marchamalo, alcalde de Robledillo de Mohernando por Vox y vinculado a una explotación agrícola, estaba siendo investigado como posible responsable.
Posteriormente, Marchamalo declaró que no se encontraba en el lugar ni conducía la cosechadora. Vox afirmó que no había sido citado ni identificado formalmente dentro de la investigación y reclamó respeto a su presunción de inocencia. La versión de Vox y del alcalde fue recogida por la Cadena SER.
El PSOE de Castilla-La Mancha acusó a Vox de ofrecer versiones contradictorias y pidió responsabilidades políticas. Pero una discrepancia en la comunicación de un partido no demuestra por sí misma la autoría o responsabilidad penal de una persona.
| Afirmación | Situación verificada |
|---|---|
| El fuego pudo comenzar durante trabajos con una cosechadora | Es la principal hipótesis de investigación, pero todavía provisional. |
| Rubén Marchamalo conducía la máquina | No está acreditado. Él y Vox lo niegan. |
| La explotación estaba relacionada con su familia | Así lo reconoce Vox, pero la vinculación empresarial no determina responsabilidad personal. |
| Los trabajos eran ilegales | No está demostrado. Existían restricciones y condiciones asociadas al nivel de riesgo, cuyo cumplimiento debe comprobarse. |
| El alcalde provocó el incendio | No existe resolución judicial que lo establezca. |
| La Guardia Civil investiga el origen agrícola | Sí, con declaraciones y análisis de las máquinas y personas presentes. |
El error consiste en transformar una hipótesis sobre el origen en una condena pública, especialmente cuando se introduce la afiliación política del posible implicado como si fuera una prueba.
El incendio de Los Gallardos, en Almería, dejó 13 fallecidos y unas 7.000 hectáreas afectadas. La polémica se centró en la decisión de la Junta de Andalucía de no enviar un mensaje ES-Alert.
El vicepresidente andaluz Antonio Sanz defendió que el sistema no permitía segmentar adecuadamente instrucciones diferentes para pequeñas zonas rurales: algunos vecinos debían evacuar y otros confinarse. También alegó problemas de cobertura telefónica y el riesgo de generar confusión.
El PSOE y el ministro Óscar Puente acusaron al Gobierno andaluz de no haber utilizado la alerta y de haber recortado medios de prevención y extinción. El PP respondió acusando al Gobierno central de utilizar la tragedia políticamente y reclamó mejores servicios y medios estatales.
Los hechos acreditados son que no se envió el ES-Alert y que se optó por avisos directos mediante ayuntamientos, Guardia Civil y Policía Local. Lo que todavía debe determinar una evaluación independiente es si aquella decisión fue técnicamente correcta, si existían alternativas y qué influencia tuvo en la protección de las víctimas. La controversia y las posiciones de ambas partes.
Durante los incendios de agosto de 2025, el PP y los presidentes autonómicos de Galicia, Castilla y León y Extremadura reclamaron más medios de la UME y del Ejército. La portavoz popular Ester Muñoz acusó a Pedro Sánchez de permanecer ausente y calificó el pacto climático propuesto por el Gobierno como una “cortina de humo”. Declaraciones oficiales publicadas por el PP.
Desde el Gobierno, varios ministros recordaron que la prevención, la gestión forestal y la dirección de la extinción corresponden a las comunidades autónomas. Algunos responsables socialistas acusaron a los gobiernos regionales del PP de falta de previsión, recortes o desatención.
El tono llegó a incluir ataques personales, referencias a vacaciones y mensajes en redes sociales poco compatibles con la gravedad de la emergencia.
Mientras los responsables políticos discutían quién había solicitado antes un helicóptero, quién estaba de vacaciones o quién tenía la competencia, los profesionales trabajaban dentro de un sistema que exige precisamente cooperación entre todas las administraciones.
| Administración | Responsabilidades principales |
|---|---|
| Comunidades autónomas | Prevención, gestión forestal, vigilancia, dispositivos propios, dirección ordinaria de la extinción y activación de sus planes de protección civil. |
| Estado | Legislación básica, objetivos generales, estadística nacional, coordinación, medios aéreos y BRIF de apoyo, UME, Guardia Civil, cooperación internacional y recursos extraordinarios. |
| Diputaciones, cabildos y administraciones forales | Servicios provinciales o insulares, bomberos, apoyo municipal, carreteras y recursos logísticos, con diferencias según cada territorio. |
| Ayuntamientos | Planes municipales, información a la población, policía local, accesos, agua, autoprotección e interfaz entre zonas urbanas y forestales. |
| Propietarios y titulares de terrenos | Cumplimiento de obligaciones de prevención, mantenimiento, usos autorizados y medidas de seguridad. |
El MITECO explica expresamente que las comunidades autónomas son las administraciones competentes en prevención y extinción, mientras el Estado mantiene dispositivos para reforzarlas y coordinar recursos. Distribución oficial de competencias.
Activar una Situación Operativa 2 no significa que el Gobierno central pase automáticamente a dirigir el incendio. La dirección continúa normalmente en manos autonómicas, aunque se incorporen la UME y otros medios estatales. Solo una declaración de emergencia de interés nacional alteraría esa estructura.
La palabra “responsabilidad” se utiliza con frecuencia como si tuviera un único significado, pero existen niveles diferentes:
Exigir responsabilidades no es partidismo. Lo es decidir primero quién debe ser culpable y buscar después los argumentos que permitan acusarlo.
Una parte del debate presenta el cambio climático como explicación exclusiva. Otra responde que el problema reside únicamente en la falta de limpieza de los montes o en las políticas ambientales.
Ambas simplificaciones son insuficientes.
La crisis climática crea condiciones meteorológicas más favorables para grandes incendios. La acumulación de combustible y el abandono rural condicionan la velocidad y extensión del fuego. La mayor parte de las igniciones está relacionada con la acción humana. Y la calidad de la prevención y la respuesta decide cuánto puede contenerse.
Aceptar la influencia climática no elimina las responsabilidades de gestión. Reclamar gestión forestal tampoco permite negar el efecto de las olas de calor, la sequía y la ampliación de las temporadas de riesgo.
España necesita sustituir la política reactiva por acuerdos verificables y duraderos. Un pacto serio debería incluir:
Los incendios no pueden quedar impunes cuando existe una actuación criminal, una negligencia o un incumplimiento. Tampoco pueden ocultarse fallos de planificación, alertas o coordinación bajo una llamada genérica a la unidad.
Pero depurar responsabilidades exige pruebas, evaluaciones y transparencia. No titulares anticipados ni sentencias políticas.
La Mierla ha demostrado que una ignición localizada puede transformarse, bajo condiciones extremas, en un incendio de más de 30.000 hectáreas. También ha demostrado que administraciones de distinto signo pueden trabajar juntas sobre el terreno mientras sus partidos se enfrentan fuera del puesto de mando.
España necesita conocer qué ocurrió, corregir los errores y exigir las responsabilidades que correspondan. Pero convertir cada incendio en un intercambio partidista de acusaciones impide construir una estrategia común, preventiva y duradera.
El fuego no pregunta qué partido gobierna un territorio. La prevención tampoco debería hacerlo.