Fresno de Torote se encuentra en el nordeste de Madrid, en el entorno del río que le da nombre. Su visita requiere distinguir dos núcleos: Fresno, que conserva el antiguo caserío, y Serracines, donde está el Ayuntamiento y se concentra buena parte de la vida municipal. Los cultivos y las riberas aportan el paisaje de campiña que los rodea.
Ambos pueblos tuvieron trayectorias propias antes de quedar unidos en un municipio durante el siglo XIX. Fresno estuvo ligado a los Hurtado de Mendoza desde el siglo XV, mientras Serracines perteneció en el XVI al señorío de Ana de Mendoza, princesa de Éboli. Las versiones sobre la fundación de Fresno no coinciden, por lo que no puede atribuirse un origen y una fecha únicos con certeza.
Las iglesias de la Asunción, en Fresno, y de San Esteban Protomártir, en Serracines, son referencias de ese pasado. El desplazamiento de la población hacia Serracines y el crecimiento residencial cambiaron el reparto de actividad entre los dos núcleos. Hoy puede combinarse un paseo por Serracines con las propuestas municipales para acercarse a la laguna, la dehesa y los miradores del entorno.