Lozoya se ubica en el valle que le da nombre, protegido por la Sierra de Guadarrama y atravesado por el río que también forma el embalse de Pinilla.
Con una altitud de unos 1 114 m y una población de 600 habitantes, el pueblo combina encanto rural, arquitectura tradicional serrana y un entorno natural ideal para el turismo activo, la historia y el descanso.
El municipio cuenta con asentamientos que evidencian presencia humana desde hace más de 100 000 años.
Más adelante, repoblaciones medievales fueron organizadas por los Quiñones del Concejo de Segovia, que regularon la vida agraria, ganadera y forestal de la zona.
Tradicionalmente fue una economía comunal con laboreo agrícola, rebaños, producción artesanal de lino, carbón vegetal y un molino harinero.
También llegó a contar con telares y caleras rudimentarias, hasta que a finales del siglo XIX y durante el siglo XX comenzó a valorarse su riqueza paisajística y cultural como recurso turístico y educativo.
Iglesia Parroquial de El Salvador, del siglo XVI, mezcla gótico y plateresco con tres naves, bóveda gótica y púlpito renacentista.
Antiguo Convento o Palacete Suárez de la Concha, edificio monumental del siglo XVI reformado posteriormente, con amplio patio y fachada señorial.
Fuente de los Cuatro Caños, abrevadero tradicional en la plaza, con surtidores que servían para el ganado.
Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, situada en las afueras, con vestigios mudéjares y rodeada de paisaje montañoso.
Potro de herrar y casonas serranas, testigos del pasado agroganadero y arquitectura popular.
Puente del Congosto, enclave natural junto al embalse ideal para disfrutar de vistas y paseos al río.
Carnaval y entierro de la sardina, con desfile de disfraces, chocolatada popular, música y un ambiente festivo de comunidad.
San Sebastián, donde se presenta la tradicional vaquilla como bienvenida a los nuevos vecinos, con dulzainas y actividades comunitarias.
Fiesta de El Salvador, a principios de agosto, con juegos infantiles, cine de verano, música callejera y verbenas.
Fiestas de la Fuensanta, en octubre, con concursos de disfraces, caldereta comunitaria, espectáculos taurinos y verbenas en el pueblo.
Semana Cultural navideña, que incluye exposiciones, teatros, talleres, cine familiar y actividades destinadas a fomentar la lectura y el encuentro vecinal.
Paisaje natural: situado junto al embalse de Pinilla, con senderos alrededor del río y embalse que invitan al paseo, pesca o paseos en kayak.
Rutas a pie o bici: caminos que conectan el casco urbano con el Puerto de Navafría, áreas recreativas como Hoya Encavera o Peña Alta, y zonas de bosque desde roble hasta pinar.
Miradores panorámicos: como Peña del Cuervo o el monte Chaparral, que ofrece vistas del valle y bosques de sabina albar sobre roca granítica.
Turismo rural con identidad: alojamientos en casas tradicionales, obrador artesanal de chocolate natural y gastronomía basada en productos locales y cocina serrana.
Altitud: 1 114 m
Superficie: 57,9 km⊃2;
Población: alrededor de 620 habitantes
Accesos: desde Madrid por la A‑1 (salida 69) hacia la M‑604; autobuses interurbanos desde Plaza de Castilla o Buitrago del Lozoya con conectividad regular.
Nuestra Señora de la Fuensanta (primer fin de semana de octubre): fiesta principal del municipio con misa, procesión, caldereta popular, verbenas, juegos tradicionales y concurso de disfraces.
San Sebastián (enero): bienvenida a los nuevos vecinos con la tradicional vaquilla acompañada de música de dulzaina y ambiente comunitario.
Fiesta del Salvador (agosto): se celebran juegos infantiles, verbenas nocturnas, cine de verano en la plaza y actividades lúdicas en el entorno.
Semana Cultural (diciembre): jornadas dedicadas a exposiciones, música, talleres y proyecciones, especialmente pensadas para las familias.
Carnaval y entierro de la sardina: jornadas de disfraces, desfiles, chocolate caliente y despedida del Carnaval al estilo tradicional.
Desde Lozoya se puede iniciar la visita al Alto Lozoya explorando pueblos cercanos como Pinilla del Valle, Alameda del Valle, Canencia o Rascafría.
También es una base perfecta para rutas de montaña por el puerto de Navafría, excursiones al sabinar, recorridos a caballo y actividades de ocio en el embalse.
En otoño e invierno, el paisaje ofrece tonalidades espectaculares y una puesta en escena ideal para desconectar.